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La infección de orina en mujeres

Se calcula que la mitad de las mujeres sufren en algún momento de la vida una infección de orina. Y muchas de ellas la sufrirán de forma recurrente. Se trata de una infección más común en mujeres que en hombres y que, lo más habitual, es que sea de forma leve. Pero a veces se complica, porque afecta a los riñones, y puede acabar generando problemas graves de salud.

La infección de orina, que se conoce como cistitis, se produce por la presencia de bacterias en la vejiga. Las bacterias del tracto intestinal son beneficiosas, por su intervención en la digestión, y también están presentes en la zona perianal. La infección de orina se produce cuando estas bacterias colonizan la vejiga y, por ello, es más común en mujeres que en hombres: por la proximidad del ano con la vejiga. Si las bacterias llegan a otros órganos, es cuando la infección se complica.

 

Síntomas y causas

Los expertos consideran que hay varios factores que pueden aumentar la predisposición a padecer cistitis. Entre estos, están tener diabetes, haber sufrido una infección en la vejiga o el riñón en los últimos 12 meses o utilizar un espermicida como método anticonceptivo. Entre los factores de riesgo, también se incluye el hecho de mantener relaciones sexuales de manera frecuente, aunque no se trata de una infección de transmisión sexual.

Los síntomas más habituales de la infección de orina son:

  • sensación de ardor o dolor al orinar
  • sensación de urgencia e incontinencia
  • orina maloliente
  • presencia de sangre en la orina
  • orina turbia

Los especialistas recomiendan ir enseguida al médico en caso de que se presenten algunos síntomas más graves, ya que pueden ser una señal de que la infección podría haber llegado hasta el riñón, como fiebre, dolor de espalda (o a un lado de la espalda), náuseas y vómitos.

Tratamiento y prevención

El tratamiento de la infección de orina es a base de antibióticos. Si no es grave, lo más habitual es tomarse una sola dosis de un medicamento a base de fosfomicina, aunque el médico puede valorar utilizar otros antibióticos. Los síntomas suelen ir de baja a las 24 horas de iniciado el tratamiento. Si esto no ocurre, hay que volver a ponerse en contacto con el médico.

También hay tratamientos a base de plantas medicinales o terapias alternativas, como el jugo o las pastillas de arándanos, la D-manosa, el ajo o la gayuba. Pero hay que tener en cuenta que, a pesar de ser plantas, pueden afectar la eficacia de otros medicamentos que se puedan estar tomando, como algunos anticoagulantes.

En cuanto a la prevención, se recomienda sobre todo incrementar la cantidad de líquido que se ingiere. De este modo, se consigue un flujo urinario adecuado. También puede ser útil orinar después de mantener relaciones sexuales. De hecho, no está comprobado que estas prácticas sean eficaces, pero tampoco son perjudiciales y por eso algunos profesionales sanitarios suelen recomendarlas.

En casos de cistitis recurrentes, también puede ser de ayuda evitar el uso de espermicidas, en caso de que se utilicen. O determinar si son provocadas por otros problemas de salud que dificulten el vaciamiento correcto de la vejiga, como pueden ser los prolapsos del útero.

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